20/5/13

Valeria.


Y vi tu sonrisa, resplandeciente, capaz de darle luz a la oscuridad más intensa.
Y fue entonces cuando pensé que nunca había creído más en algo, ni en alguien.
Es que siempre tienes ese poder sobre mí, y no me malinterpretéis, no es nada sexual, ni siquiera es amor tal y como lo imaginamos, traspasa esas fronteras.
Pensadlo, una persona con la que siempre te sientas cómoda, para la que no tengas que arreglarte para que te vea preciosa, que te haga sentir bien cuando te retiene un instante más entre sus brazos, que sepa decirte las verdades y enfadarte como el que más, pero que sea el único que sepa que decir o hacer para que te sientes bien.
Hay gente que lo busca toda una vida y no lo encuentra, personas que se casan, tienen amantes, amigos,  hijos, se divorcian, se vuelven a casar y nunca lo encuentran.
Y yo colega, lo encontré, tenía 12 años y estaba asustada y perdida, tenía casa, pero no un hogar, es importante que entendáis la diferencia, caí en cosas que a día de hoy me siguen tocando de cerca, estaba perdida, y había perdido la cuenta de las noches en las que dormía fuera de casa, fui inculcando nuevos vicios y nuevos hábitos, para alejarme de la realidad y del hecho de que estuviera completamente sola.
Fue así como empecé a caer en una larga espiral que me llevaría camino a la autodestrucción, pero ni eso me importaba. Adopté al dolor como segundo nombre, como muestra y principal recordatorio de que seguía viva. No me malinterpretéis, si me conocieseis, probablemente no notaríais nada extraño en mi, ya que todas mis fuerzas eran malgastadas en seguir fingiendo calma y normalidad.
Entonces, creo que nos cruzamos, desconozco el momento en el que todo empezó, pero encajamos, como dos piezas de un puzzle que desconocían que estaban incompletos. Llenabas todas mis carencias, y yo cicatrizaba todos tus cortes. Era de risa, porque nunca había creído en el cuento de las medias naranjas, y hasta lo que Platón decía, que habíamos sido separados, divididos en dos partes al nacer y que teníamos que encontrar la otra mitad de nosotros para que nuestra vida no careciese de significado me parecía totalmente lejano. 

Siempre ha sido una batalla que he luchado sola, la de la depresión contra las cenizas de lo que un día fui, nunca pretendí agradar a otros, es más cuando la relación llegaba a cierto punto de confianza me protegía tras una gran coraza, que casi nadie tenía el valor  de atravesar. Me costaba pensar en encontrar a alguien que me entendiese, o que no me juzgase, me costaba creer que podía existir alguien que estuviera allí cuando todo se viniera abajo otra vez.
Y no pretendía encontrarlo la verdad, pero bueh, supongo que pasa ¿no? Que conoces a una persona y ¡clack! Puedes confiar más en ella que en todos los que te rodean.
Desde aquellas hemos seguido ahí el uno para el otro, sin necesidad de palabras, con una mirad o una sonrisa sabíamos que éramos el antídoto del otro cuando la realidad golpeara por las noches.
No dejo de pensar en la leyenda de los hilos rojos, cada uno de nosotros nacemos con un hilo rojo enredado en nuestro meñique, y en el otro extremo de ese mismo hilo está la otra persona, esa persona con la que estás destinado a encontrarte, no importa las vueltas que demos, ni que uno esté en Moscú y el otro en Buenos Aires, si el hilo se tensa, o se enreda, si queremos cortarlo y romper el contacto, nunca, nunca se rompe.
Y es así, a pesar de los tumbos que hemos ido dando por la vida, de las caídas, empujones, abrazos, recaídas, seguimos conectados, por una fuerza inexplicable.
Es entonces, cuando todo esto se me pasa por la cabeza, porque hace un año que no te veía, y tú estabas al borde de la muerte, y yo con la cuchilla y un bote de pastillas en la mano, y pudimos haber pasado, pudimos haber dejado este mal sueño atrás, ¿pero no es eso lo mejor de todo?, me importa una mierda el infierno que he tenido que pasar, porque me ha traído hasta aquí de nuevo, hasta ti, otra vez.
Hasta el dolor, las noches de vacío, la verdad en el fondo de la botella a las 4 de la mañana tuvo su recompensa, y sonríes, y toda la puta ciudad se frena en seco. Y si esto es un sueño, joder, que no suene la puta alarma de vuelta al mundo real.
Att: Carla♥

1 comentario:

  1. Excelente post, muchas gracias por compartirlo, da gusto visitar tu Blog.
    Te invito al mio, seguro que te gustará:
    http://leyendas-de-oriente.blogspot.com/

    Un gran saludo, Oz.

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