28/9/13

I'll look after you.

Y ya ha pasado un mes.
Y me acuerdo de cada detalle.
De tu sonrisa.
Y de mi sonrisa de idiota.
De tus ojos.
Y cómo me sonreías con ellos.
Me acuerdo de como curaste mis heridas, y como compramos cajitas y cajitas de tiritas.
De cómo tuvimos todo un día para arreglarnos y recomponernos, yendo a contrarreloj, pues más fueron los malos momentos. Y sobre todo... de cómo lo conseguimos.
Me acuerdo de nuestra felicidad, y de la felicidad que irradiábamos.
De cómo, por fin, teníamos fe en la vida, sólo porque confiábamos.
Y cómo (al menos aquel 28) la vida no nos defraudó.
Ahora es ir a comprar tiritas y vendas y no tener a quién ponérselas.
Es que cada herida se abra, que los cortes se nieguen a cicatrizar y no tenerte ahí para que me los cosas, que si voy a comprar yo el hilo tenga un color distinto, y no sirva para nada.
Es tener los nudillos desollados y que no me los cures a besos.
Que desde que te dejé me siento vacía, sobre todo incompleta.
Como si algo dentro de mi faltara.
Y es precisamente eso. Que me faltas.
Entonces todo sobra.
Que estoy harta de sumar las noches llorando y que ellas me hagan restar a mí.
Odio la sensación de que nunca podré cumplir todos mis sueños.
Noches tan terriblemente suicidas en las que ni siquiera pienso en el amanecer.
No necesito agua para sentir que me ahogo.
Y me estoy hundiendo.
Y sé que estás adentrándote en el océano para venir a por mí.
Y joder. Si le haces sentir a una suicida que la vida merece la pena.
Como para no quererte...

Pero hoy no estás.
Hoy no te tengo.
Ni a ti ni a tus besos ni a tus abrazos.
Hoy mis labios no están bajando por tu cuello.
Ni tus manos acariciándome la espalda.
Hoy ya no te paso el brazo por encima de los hombros.
Ni tu encuentras tu sitio entre mi espalda y mi mochila.
Hoy mi felicidad se consume.
Hasta ser casi inexistente.
Hoy no te digo lo bien que hueles sólo porque hace menos de dos horas acabas de salir de la ducha.
Hoy no estás caminando kilómetros a mi lado.
Hoy no.
Y eso es lo peor.
Que no estás. Y deberías.
Deberías estar arropándome.
Como si fuera una niña pequeña.
Yo debería estar desvelándome sobre tu cuerpo.
Y no por mis dudas.
Deberías estar al otro lado de la cama mientras yo te recito poesía.
Y mientras cantas.
No sé amor.
Tendrías que estar.
Por eso duele.
Porque hace un mes estábamos y ya no.
Porque si supiera a dónde ir. Si supiera dónde estás. Si nos separaran dos ciudades y no más de 200 km iría corriendo a buscarte.
Porque sé que allí dónde tú estás es dónde tomo parte.
Ey. Que te quiero.
Cómo el frío a Enero.
Fíjate, incluso más.
Att: Carla♥

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