29/9/13

La decepción es el precio cuando se intenta agarrar el cielo para ver que se te escurre entre los dedos.

Mira. Ojalá no.
Ojalá nunca sepas lo que es todo esto de lo que hablas y bromeas.
Ojalá nunca sepas lo que es estar agotada físicamente y que sean las 4, las 5 de la mañana y no puedas dormir. No le vamos a echar la culpa a la cafeína. La culpa la tienen los recuerdos. Las voces que no callan. Los silencios que gritan.
Ojalá no sepas lo que es mirarte al espejo y sentir asco y odio, querer arrancar tu propia piel, querer ser otra, cambiar de cuerpo.
Ojalá no sepas nunca lo que es ir a probarte ropa y verte extremadamente obesa con cada prenda. Y terminar llorando. Como no.
Que nunca sepas lo que es quedarte dormida llorando, y despertarte igual.
Odiar cada puto centímetro de tu piel.
Sentirte de más hasta dentro de ti misma.
Que sobras.
En el instituto,
en tu familia,
con tus amigas,
en tu casa,
en tu propia habitación.
Que siempre estás de más.
Ojalá nunca tengas el sentimiento de que si alguien te mira es porque está sacándote mil defectos, de ir andando por la calle y sentir las miradas de asco, ojalá nunca pienses que se están riendo de ti si escuchas a dos personas reír, ojalá no sientas (ni compruebes después) que hagas lo que hagas nunca va a estar bien hecho, que nunca serás lo suficientemente buena ni en esto ni en aquello, en nada, básicamente.
Ojalá que evites compararte a cada otra persona y nunca salgas perdiendo.
Ojalá tu odio hacia ti misma nunca llegue a tal punto en el que tengas las muñecas llenas de cicatrices, y ojalá sepas dejarlo antes de que las cicatrices pasen a la tripa y a las piernas.
Ojalá los recuerdos no se queden grabados a fuego bajo tus párpados. Y ojalá nunca te aborden a las 2 de la mañana con tal intensidad que tengas que dejarte los nudillos en la pared y los tengas desollados (cómo mínimo) los próximos cuatro meses.
Ojalá nunca conozcas tu propia destrucción. Ni el poder que eso te da sobre ti misma.
Ojalá que no fumes ni te bebas botellas de whisky enteras y a solas en tu habitación con el propósito de matarte.
Ojalá no pienses nunca en suicidarte. Ni que la muerte te parezca el último y único bálsamo para el dolor que es la vida. Ojalá nunca sepas lo que es coleccionar pastillas mientras tus mejores amigas coleccionan los líos. Y ojalá nunca llegues a la sobredosis. Ojalá no falles. Ojalá no lo logres. Ojalá nunca conozcas ese dolor.
Ojalá tus amigas no te dejen de lado, ojalá tengas alguien que se quede mientras todos huyen. 
Ojalá tus padres nunca te digan que eres un error, que ojalá nunca hubieses nacido. 
Ojalá no lleves las ruinas dentro. Ojalá no causes destrozos a tu paso. 
Ojalá sepas querer sin huir. Y ojalá sepas lo que es recibir en la misma proporción en la que das.
Ojalá tu ideal de perfección no sea el que te gritan los medios de comunicación.
Ojalá nunca conozcas este bucle autodestructivo.
Ojalá, aunque no seas feliz nunca tengas que vivir con esto.
Ojalá palabras como 'Anorexia' 'Bulimia' 'Depresión' y 'Autolesión' te suenen tan lejanas como la edad adulta a un niño de cinco años.
Ojalá, aunque sepas lo que es nunca tengas que vivirlo.
Ojalá tu único conocimiento de la depresión sea el asociado al bajón o al que te deje el novio. Ojalá nunca conozcas tus demonios, ojalá las voces no tengan más poder sobre ti que tu misma.
Créeme, te deseo lo mejor.
Pero el hecho de que juzgues algo que no conoces.
De que juzgues a alguien que no conoces.
Me toca bastante los ovarios.
Creo que lo mínimo sería que callases. Si ni siquiera sabes de lo que hablas.
Att: Tu 'queridísima' Carla♥

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