3/10/13

Invierno interno.

Quiero estar.
Pero estar al 100 por 100.
Y no puedo.
No sé cómo.
Lo que pasa es que quiero volver a ser la que era, quiero llevar a la niña feliz y despreocupada de cinco años dentro.
Pero siempre hay algo que la hace llorar, soy yo, la de los 17 la que le mata los sueños, la que acaba con ella, la que cuando cae no le besa las heridas, la que le grita que no se llora por rasparse las rodillas.
Y me odio por eso.
Le exijo demasiado, quizás más de lo que me pueda dar.
Querría ser igual de feliz que ella, por eso la hago sufrir.
Y no sé a dónde me llevará esto.
Sólo sé que siempre se habla de los acosadores en el instituto, de los que incitan a chavales perdidos al suicidio, pero se desconocen completamente los acosadores que somos con nosotros mismos, las voces, los acosadores en casa, y también estos puede conducirte al suicidio.
Incluso tú misma eres la que sostiene el arma y a su vez la quiere alejar.
Una contradicción.
Eso eres, eso somos.
Y sé que nunca podré estar del todo, que una parte de mi se ha ido, que no queda ni la pista de aquella que un día fue feliz, de la que sonreía y sus sonrisas eran algo más que lágrimas, no queda ni rastro de la que aconsejaba a todos y con cada consejo les hacía recuperar la fe en si mismos, recuperando también la fe en si.
Ahora todo lo que soy es mi propia destrucción, hasta que mi destrucción acabe conmigo.
Hasta que yo misma me destruya.
Y sé que es inútil buscar algo, alguien que me salve.
Y encontrarlo y que sea yo la que no le deje hacerlo.
Pero así están las cosas.
Jodidas, como nunca antes.
A saber a dónde nos llevarán...
A saber si acabarán con nosotros.
Que esperanza ya no queda.
Y eso es lo último que se perdía,
aunque bueno... Te tengo a ti, que me haces sentir mejor que toda la esperanza del mundo.
(Por favor, no te vayas)
Att: Carla♥

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